No dejes que nadie marque tus pasos por ti, elige tu propio tren y alcanzarás tus objetivos.
lunes, 31 de diciembre de 2012
2012 razones para brindar
martes, 4 de diciembre de 2012
Carreras
domingo, 25 de noviembre de 2012
Todavía
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Deseos de cosas imposibles
miércoles, 14 de noviembre de 2012
14.11.2012
domingo, 11 de noviembre de 2012
Madrid
sábado, 13 de octubre de 2012
Paseo de domingo
miércoles, 10 de octubre de 2012
Llego tarde
Son esos días en los que parece que no va a ocurrir absolutamente nada los que se convierten en importantes. Mañanas que apagas el despertador, que corres a coger el metro maldiciendo con todas tus fuerzas la hora, el clima, la aglomeración... Son días a los que no les pides nada y te lo dan todo.
Hoy te despiertas y miras el reloj, llegas tarde, otra vez. Te levantas y tropiezas primero con esto y luego con eso. ¿Quién dejaría esas dos cosas allí anoche? Tú. Te vistes lo más rápido que puedes, poniéndote lo primero que encuentras. No prestas atención a tu pelo, total, nadie va a verte hoy. Sales, corriendo, sin desayunar, solo pensando en no llegar demasiado tarde.
Pierdes este metro y no llegas a tiempo al transbordo. ¿Por qué apagarías el desperador? Corres por la calle y sabes que la ducha de anoche no sirvió de nada, ya estás sudada otra vez. De repente, frenas en seco y tomas un paso más lento y asequible. Has decidido que hoy te van a esperar.
Miras los escaparates, te detienes en esa cafetería en la que nunca entraste y compras esa palmera de chocolate que tanto te apetece. Lees en el periódico que llega una ola de frío y te ríes, habrá que encender la calefacción. Cambias sacarina por azúcar, hoy los kilos de más no deben suponer un problema.
Pareces feliz. Él te sonríe desde la otra mesa y tú también a él, muy tímidamente, encauzando ese mechón de pelo que se escapa, agachando la cabeza. Torrente de emociones que creías olvidadas y ni siquiera ha amanecido. Os saludáis y comenzáis a hablar como si os conociéseis de toda la vida y continuáseis una conversación ya iniciada. Todo va a ir bien.
Tan temprano que todavía no ha salido el sol y ya has aprendido otra lección. Has entendido que, a veces, es mejor no esperar nada, pierdes mucho tiempo mientras aguardas ese o aquel momento. Relojes que avisan del paso del tiempo y despertadores que nos clavan a la realidad. Pero la vida es más sencilla, simplemente hay que dejar de ver para comenzar a mirar.
