Como en aquella película, elegir
lo mejor para alguien que no eres tú mismo. Seguir recordando su olor, el tacto
de sus brazos cuando te recogían en su pecho. Saber que jamás olvidarás esa
sensación que te recorría el cuello cuando te tocaba, la felicidad que se
instalaba en tu corazón cuando te sonreía o la falta de oxígeno que te invadía
cuando te miraba.
Es posible que te vuelvas a
cruzar con él en algún lugar. Es probable que os reconozcáis y continuéis sin
deteneros, aceptando que es mejor así, sin dolor, sin despedidas, sin
explicaciones. Quizá sea un instante complicado pero vale más un minuto de
lágrimas que una vida entera de nudos en el estómago.
Mirar al cielo, esa bóveda que, a
pesar de la distancia, es la misma que cubre todo lo que recuerdas. Este es el
lugar más hermoso que he visto en mucho tiempo. Un edificio iluminado en azul que
corona una plaza llena de gente paseando, personas que no me conocen, que no me
entienden, que no saben por qué motivo hay una lágrima escapando de mi ojo en
ese momento.
Aquí el sol sale al lado del mar
y las olas luchan por llevarse tus recuerdos. La palabra "amor" no
tiene significado porque lo que vale es susurrar "je t'aime" y
hacerlo de corazón, demostrándolo con un gran gesto. Es cuestión de coger un
tranvía y ver hacia dónde te lleva, sin pensarlo. Aquí las palabras se entienden pero no se
contestan, no puedes luchar contra la gramática.
Da igual que nunca hubiera un
espacio reservado para mí. No quiero ser la mártir que afirma que renunció a su
propia vida por tu felicidad pues, de haber tenido elección, probablemente no
te habría abierto la puerta. El caso es que te has ido o, mejor dicho, he sido yo la que se ha largado de un lugar
que debía haber abandonado hacía ya mucho tiempo.
Quiero que lo entiendas, no te
echo de menos, simplemente me acuerdo de ti. Ahora mismo no quiero recortar la
distancia que nos separa, que has interpuesto entre nosotros. Únicamente me
gusta pensar lo que dirías si estuvieses aquí, qué opinarías de aquel edificio
azul que ve entrar centenares de personas, qué película de este cartel
escogerías.
Me gusta este sitio en el que las
distancias se miden en pasos y no en kilómetros, los minutos no se agrupan
formando horas, mis palabras permanecen. Si me quedo en silencio, con la música
apagada, escucho a la plaza susurrarme: Allez, le film va commencer.
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