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sábado, 4 de agosto de 2012

Allez, le film va commencer

Como en aquella película, elegir lo mejor para alguien que no eres tú mismo. Seguir recordando su olor, el tacto de sus brazos cuando te recogían en su pecho. Saber que jamás olvidarás esa sensación que te recorría el cuello cuando te tocaba, la felicidad que se instalaba en tu corazón cuando te sonreía o la falta de oxígeno que te invadía cuando te miraba.

Es posible que te vuelvas a cruzar con él en algún lugar. Es probable que os reconozcáis y continuéis sin deteneros, aceptando que es mejor así, sin dolor, sin despedidas, sin explicaciones. Quizá sea un instante complicado pero vale más un minuto de lágrimas que una vida entera de nudos en el estómago.

Mirar al cielo, esa bóveda que, a pesar de la distancia, es la misma que cubre todo lo que recuerdas. Este es el lugar más hermoso que he visto en mucho tiempo. Un edificio iluminado en azul que corona una plaza llena de gente paseando, personas que no me conocen, que no me entienden, que no saben por qué motivo hay una lágrima escapando de mi ojo en ese momento.

Aquí el sol sale al lado del mar y las olas luchan por llevarse tus recuerdos. La palabra "amor" no tiene significado porque lo que vale es susurrar "je t'aime" y hacerlo de corazón, demostrándolo con un gran gesto. Es cuestión de coger un tranvía y ver hacia dónde te lleva, sin pensarlo.  Aquí las palabras se entienden pero no se contestan, no puedes luchar contra la gramática.

Da igual que nunca hubiera un espacio reservado para mí. No quiero ser la mártir que afirma que renunció a su propia vida por tu felicidad pues, de haber tenido elección, probablemente no te habría abierto la puerta. El caso es que te has ido o, mejor dicho,  he sido yo la que se ha largado de un lugar que debía haber abandonado hacía ya mucho tiempo.

Quiero que lo entiendas, no te echo de menos, simplemente me acuerdo de ti. Ahora mismo no quiero recortar la distancia que nos separa, que has interpuesto entre nosotros. Únicamente me gusta pensar lo que dirías si estuvieses aquí, qué opinarías de aquel edificio azul que ve entrar centenares de personas, qué película de este cartel escogerías.

Me gusta este sitio en el que las distancias se miden en pasos y no en kilómetros, los minutos no se agrupan formando horas, mis palabras permanecen. Si me quedo en silencio, con la música apagada, escucho a la plaza susurrarme: Allez, le film va commencer.

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