Hola:
No sabía cómo empezar esta especie de carta y recordé como una compañera del conservatorio siempre solía decir que decir "hola" era un buen comienzo.
Voy a intentar escribirte lo que siento de corazón y espero que me perdones si algo no tiene sentido o está mal redactado, en esta ocasión no escribe mi cabeza sino mi corazón. En cualquier caso esto es lo que me gustaría decirte a pesar de que sé que no tengo valor para hacerlo o, por lo menos, aún no.
He probado a preguntarme a mí misma quién eres para mí y se me han venido a la cabeza muchas cosas: la primera vez que nos vimos a escondidas, el primer beso, la primera noche acostándome tarde por hablar contigo... Pero después me he sentido mal porque también recordé cuando me dijiste que solo éramos amigos, cuando ni me saludaste delante de todos.
Me he pedido a mí misma definirte con una palabra y, ¿sabes cuál ha sido la primera que se me ha pasado por la cabeza? Futuro. Ya ves tú, mi inconsciente se ha aliado contigo. Podía haber elegido cualquier palabra para referirme a ti, cualquier adjetivo que te describa y solo se me ha ocurrido decir "futuro". Ni siquiera he escogido "presente" y es curioso porque si hay algo presente en mi vida ahora mismo ese eres tú.
Y es que estás cuando me levanto, cuando como, cuando veo algo en la tele, cuando miro el móvil... Pero a la vez no estás, quizá yo te crea ahí pero estás muy lejos y esa distancia no la marcan los metros. Podría pasarme días caminado para acercarme a ti y solo conseguiría quedarme a tu lado, justo antes de ese vacío que nos separa.
Quizá sea por eso por lo que elegí la palabra "futuro" porque aunque me duela y aunque intente luchar contra ello sé que el presente no es posible. También sé que tenemos que dejarlo aquí, al menos de momento, antes de que esta historia tan bonita se desgaste hasta el punto en que no sea reconocible, hasta el momento en el que tampoco quede la palabra "futuro".
No sabes lo difícil que me resulta todo esto: reconocer que ya no eres solo mi amigo y una vez asumido dejarte atrás sin luchar. Pero recurriendo a un tópico: "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Es posible que necesitemos perdernos para encontrarnos y la única manera de hacerlo es diciendo adiós.
Aquí va mi despedida, que espero que pueda llegar a convertirse algún día en un hasta luego, pero que, de momento, es un adiós, sin más, sin letra pequeña, sin continuación, sin comas para respirar. Solo un adiós con una palabra en la cabeza: "futuro".