Con el viví millones de primeras
veces y momentos inolvidables. Me sentía tan querida cuando me rodeaba entre
sus brazos… Y me preguntas que si me arrepiento. ¿Cómo me voy a arrepentir de
la felicidad absoluta? Jamás cambiaría ese nudo en el estómago que sentía al
verle, la manera en la que mis labios se tornaban en sonrisa solo con
imaginarle, el escalofrío al sentir sus manos.
Escucha pequeña, la gente piensa
que siempre fui así. No imaginan que un día amé, me sorprendí, me entregué
cuanto pude y, aún así, me rompieron el corazón.
Mi padre solía decir que un
pesimista es un optimista con experiencia, pero quizá le faltó añadir eso de
"con mala experiencia". Por eso soy así, entiéndelo. Le pedí al amor
mucho, demasiado, y éste me lo concedió en todo su esplendor pero no el tiempo
suficiente.
Tal vez se confundió en los
ingredientes como ese que equivoca la sal con el azúcar en su pastel de
chocolate. Es probable que no mereciera más, pero es muy difícil ver cómo se
derrite el hielo en tus manos sin poder mantenerlo congelado.
Por supuesto que el amor existe,
cómo no va a hacerlo, yo lo he sentido pequeña. Es el sentimiento más aterrador
de todos, te destroza y te sana, te ilusiona y te desespera. Es como sentir calor
y frío al mismo tiempo, como estar cansado y querer seguir corriendo.
¿Has hecho alguna vez cola para
montar por primera vez en una montaña rusa? Son esos nervios por descubrir qué
se siente, el miedo por no saber si esa máquina es segura y la ilusión de ser
valiente, de atreverte. Así empieza el amor. Justo cuando te sientas en esa
atracción te arrepientes durante un segundo y te quieres bajar. Después viene
lo bueno: el vértigo, el mareo, las risas y, al final, la euforia, como meterte
en una batidora, la mejor batidora del mundo.
No sé si el amor desaparece o,
por el contrario, se queda ahí para siempre, en el recuerdo de lo que un día
fue. Pero, ten en cuenta, que el amor no es solo pasión. Es sentarte a
descansar en un banco o tomarle la mano en un paseo. Necesitas coger aire,
oxigenarte y continuar luchando, porque el amor es una sucesión de batallas por
pelear.
Y sí, pequeña, el amor es pura
contradicción: es la cuerda más fuerte que te ata a alguien y, a la vez, el hilo
más frágil. Nada da a una historia garantías, ni el tiempo, ni la proximidad,
ni la experiencia. Pero tranquila, es suficiente con que lo sientas una sola
vez para dar sentido a todo lo que nunca lo tuvo. Y, te preguntarás: cuando
termina, ¿qué pasa? Será mejor que lo descubras tú misma, aunque prepara muchas
tiritas.
Pequeña, estoy poniéndome muy
filosófica, derribando muchos muros que construí hace tiempo. Solo quiero que
entiendas que hay dos caminos, uno difícil y otro que, bueno, es menos
complicado. Amar no es sencillo ni tiene manual, es algo que se aprende con
golpes, es duro pero reconfortante. No querer tampoco es un camino de rosas.
Duele estar al margen, no implicarte, sentir miedo a cada paso. Todo un sendero
para acabar solo y sin una vida que vivir.
Yo elegí amar, entregarme por
completo y fracasé. Dolió mucho, no imaginas cuánto, pero no me arrepiento,
creía firmemente en todos mis actos. Ahora es tu turno, vive, sueña y cumple
tus sueños, enamórate y, sobretodo, no te arrepientas de nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario