Pasa una estrella fugaz y me sorprendo pidiendo un deseo superficial: "Aprobar el curso". Probablemente, cuando vuelva a ver el siguiente destello me piense un poco más lo que voy a decir. Esta es una noche mágica en la que crédulos como yo todavía pensamos que los sueños se cumplen. Todo se basa en no apartar la vista de un cielo que te atrapa en su inmensidad con esos diminutos puntos allí brillando.
Otra más. En esta ocasión ha sido de esas que te congelan la sangre, de las que abren paso en la oscuridad. Una estrella así se merece un gran deseo, de esos que no pueden ser pronunciados en voz alta porque no se cumplen, porque las palabras los privan de su magia, porque solo cobran sentido en tu cabeza.
Otra vez oscuridad. Cada estrella se lleva en su haz luminoso toda la esperanza que pusieron en ella cientos de personas con sus deseos. El minúsculo instante en el que brilla es suficiente para crear una ilusión que se desvanece cuando regresa lo estático. De nuevo se escucha la brisa, las hojas, unos pasos que nadie camina, un agua que nadie agita...
Y allí, de pie bajo ese cielo estrellado espero el milagro. Construyo mil deseos que llevan hacia el mismo punto, la felicidad. Una llamada, una noticia, una señal que me diga hacia dónde debo dirigirme ahora. Una estrella que con su estela guíe mis pasos como hizo con los Tres Reyes Magos.
Mientras tanto, en el Universo el resto de astros permanecen quietos, observando a todas las personas que, como yo, contemplan embelesadas el firmamento. ¡Qué pequeñas parecen, pero qué grandes son! Deben mofarse de nosotros y nuestros cuellos torcidos por el ansía de no perdernos aquel espectáculo. En mi retina un cuadro de Van Gogh: "Noche estrellada" y en mi cabeza el poema XX de Neruda (... y tiritan azules los astros a lo lejos).
Una nube se interpone entre el cielo y yo. Es el momento de acostarse, de seguir soñando en un escenario diferente. Allí, en la oscuridad, el cielo seguirá llorando sus lágrimas de San Lorenzo por los deseos que han de cumplirse, por la felicidad que debe alcanzarse. Aquí abajo continuaremos observando maravillados como decenas de estrellas se desprenden y caen para llevarse consigo todo lo que soñamos.
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