Es difícil volver al sitio en el
que se ha sido tan feliz. Las personas, el ambiente, todo te recuerda el dolor
de tripa por las risas con el que te acostabas, la satisfacción de haber
conocido algo nuevo de alguien, un secreto bajo las estrellas. A veces, ese
lugar no es físico, es una reproducción que hemos creado en nuestra mente, un
espacio que conservamos por lo especial que fue, por lo que nos aportó.
"Al lugar en el que fuiste
feliz nunca debieras volver". Ya lo decía el dicho, está bien recordar los
buenos momentos pero, es necesario vivir nuevos. Es necesario recordar lo
aprendido pero también es importante aprender nuevas cosas. Somos lo que
vivimos, cada día algo diferente, como el río que no es el mismo tras un
segundo de corriente.
Más difícil aún es abandonar el
lugar en el que has sido tan feliz, decir "hasta pronto" cuando sabes
que lo real sería despedirte con un "adiós". Lo complicado es agitar
la mano sabiendo que el sitio donde vas ahora no es ni la mitad de bueno que el
que dejas, caminar cuando lo que te haría feliz sería permanecer en pie,
quieto.
Voy coleccionando recuerdos en
mi memoria. Los almaceno por lo feliz que me hicieron y, aunque parezca raro,
caben todos sin ningún problema. A veces, los contemplo desde fuera acordándome
de lo feliz que me hicieron y me pregunto por qué no volverán. Después miro al
frente y comprendo que han sido sustituidos por otros aún mejores. A pesar de
ello, jamás los olvidaré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario