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miércoles, 13 de abril de 2011

No más chinchetas desnudas

Esto se lo dedico a mis amigos David y David que hoy en pleno proceso de insultos y patadas han decidido que, para desviar la atención, era oportuno meterse con mi blog.
Pues bien he decidido hacer la entrada más tediosa y aburrida que probablemente jamás leáis. Trata sobre una chincheta que tenía el culo enorme, o la cabeza, según lo miréis. Porque, qué os dice a vosotros que esa parte ancha es la cabeza y no el culo, ¿eh? Todo son puras convenciones sociales. Alguien decidió llamar a la parte redondita de la chincheta cabeza y así se quedó. Esto puede tener consecuencias catastróficas ya que si eso fuera su culo, las pobres chinchetas llevarían siglos viviendo al revés: pensando con el culo y sentándose con la cabeza, mejor dicho apoyándose con la cabeza.
Pero claro está el gran problema de las chinchetas: si el palito es el cuerpo y lo otro culo, ¿dónde está la cabeza? o, si lo otro es cabeza, ¿dónde está el culo? En eso se resume todo en decidir qué parte del cuerpo tener: una cabeza con la que idear mil formas de matar a David Artiles o , por el contrario un culo con el que cagarse en Gallego por idear tu muerte. Es una difícil elección que solo podría tomar una madre chincheta que tuviera cabeza y no culo.
Pero esto, aunque pueda parecerlo, no es lo importante del asunto. Lo realmente alarmante es que las chinchetas de colores solo tienen pintado el culo/cabeza y no el tronco. ¿Por qué? ¿Acaso cuando vosotros os vestís, os ponéis solo unos calzoncillos o un gorro y salís desnudos a trabajar o a la calle? Ya sé que la respuesta es negativa y en ese caso, ¿por qué hacer pasar a las chinchetas tal ridículo? Por eso propongo formar una plataforma que se llame: Viste a tus chinchetas. En ella se contactará con empresas especiales que hacen recubrimientos plásticos con forma de vestido, camisetas, pantalones... para troncos de chinchetas que todo el que se apunte podrá comprarlos a mitad de precio.
Es muy importante que todos colaboremos porque todos podemos convertirnos en chinchetas el día de mañana y querríamos que alguien nos acogiese bajo su protección y nos vistiese con las mejores galas chinchetiles.
Muchas gracias chicos por hacer que escriba esta gilipollez. Os quiero.

domingo, 3 de abril de 2011

Quizá...

Quizá hubiera bastado con alzar la cabeza en el momento adecuado y mirarnos a los ojos. Podríamos haber descubierto lo que el otro tenía que decir, lo que siempre callábamos por miedo a hacernos demasiado daño sin saber que al ocultarlo nos alejábamos cada vez un poco más.
Quizá respirar al mismo ritmo hubiera sido suficiente, coordinar los latidos de nuestros corazones, pero lo cierto es que nunca lo intentamos. Nos refugiábamos en que los polos opuestos se atraen y nuestros imanes fueron desprendiéndose de su magnetismo hasta el punto de no saber qué hacíamos juntos.
Quizá recoger una lágrima de tu rostro cuando llorabas nos hubiera salvado de la inundación que vino después. Pero ilusa de mí pensé que podría recogerlas en cascada con un cubo más tarde y no me preocupé de prevenirlas cuando estaba a tiempo.
Quizá lo único que necesitábamos era mirar juntos en la misma dirección, olvidarnos de los puntos cardinales y elegir nuestro objetivo común. Solo conocimos el "yo" y el "tú", nunca hubo un "nosotros" que lograra sueños y experiencias comunes y que mantuviera nuestros caminos juntos.
Quizá hubiera bastado con sentarnos a escuchar el sonido del silencio, juntos, uniéndonos en un solo ser para siempre. Vivimos nuestra historia corriendo, con prisas siempre por hacer esto y lo otro, entre el ruido, sin tiempo para disfrutar de la compañía y del escaso tiempo que se nos había otorgado.
Ahora es tarde, no para ti y para mí sino para ese "nosotros". No hay camino juntos, solo bifurcaciones que no obligan a separarnos, sonidos del pasado que retumban en nuestro interior intentando escapar. Lo que queda es esa tensa calma que sucede a la tormenta, la que sostiene las situaciones esperando a que éstas se derrumben por su propio peso. 
Y es así, no hay más, nos tenemos que conformar con las sombras del sol del mejor día de verano.