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domingo, 20 de febrero de 2011

Irremediablemente lejos

No podría definir el segundo exacto en el que todo ocurrió, la hora concreta en el que los muros que me había esforzado en construir alrededor de mi corazón durante tanto tiempo cayeron como si fueran de cartón.
Como un viento huracanado entró en mi vida volviéndola del revés y me hizo soñar otra vez, como antes, como si todo aquel tiempo que pasé escondida entre la oscuridad de las lágrimas no hubiera existido. Era la pieza perfecta para mi puzzle, con él sonreía a solas y no podía dejar de hablar de él. Le mostré mi heridas, que llevaban abiertas dos años, le dejé que intentara curarlas y asombrosamente empezaron a cicatrizar para mí, para él.

De pronto, sin aviso, una nueva pared se empezó a construir en un alma, pero esta vez no era en la mía. Su corazón no quería sufrir y una montaña de ladrillos se apiló frente a la última puerta que me quedaba por traspasar. La distancia y el tiempo contribuyeron a levantar todos aquellos miedos a su alrededor.
Mis viejas heridas se volvieron a abrir pero esta vez no lo hicieron por el pasado sino por el futuro que no tendríamos, las oportunidades que un puñado de kilómetros nos impedían vivir, los abrazos que nunca le daría y los besos que permanecerían por siempre en mis labios.



Y volví a esa oscuridad donde había pasado tanto tiempo oculta, segura, donde no podía amar ni ser amada, pero tampoco sufrir, sentir dolor... Y allí permanecí esperando a volver a salir, sintiendo algo que iba cada día en aumento, que avanzaba irremediablemente por mi lado mientras que por el suyo permanecía impasible.
Y lloré como solía hacer no hacía mucho tiempo, me enfadé y volví a llorar. No era justo, encajábamos perfectamente, totalmente diferentes y complementarios. Él tenía un hombro para recoger mis lágrimas y yo un oído para escuchar sus lamentos y nada le bastaba al destino. Nos había juntado a decenas de kilómetros y había hecho que esa distancia nos separase.

Hoy se me han ido las palabras, solo hay vacío en mí y me culpó de todo lo que pasó por como alguien dijo alguna vez: "La distancia no la impone la geografía sino los corazones que no saben amar". No supimos afrontar el reto que se nos presentó y preferimos jugar sobre seguro, quizá nunca tengamos deudas pero no sabremos qué hubiera sido de apostarlo todo por lo que sentíamos.

sábado, 19 de febrero de 2011

Le llamaban loca

El mundo fue sólo de los dos
y para los dos
su hogar unas nubes tendidas al sol.
En sus miradas amor; en sus respuestas sí
y para su dolor un solo fin.

Él se fue, los cabellos pintados de gris
ella dejó de cuidar las flores del jardín
y le decía ven, tenemos que vivir.

Y los muchachos del barrio le llamaban loca
y unos hombres vestidos de blanco le dijeron ven
y ella gritó no señor ya lo ven yo no estoy loca
estuve loca ayer pero fue por amor
y los muchachos del barrio le llamaban loca.

En el hospital en un banco al sol
se la puede ver
sonreír, consultando su viejo reloj
pensando que ha de venir aquél que se marchó
y se llevó con él su corazón.



Y los muchachos del barrio le llamaban loca
y unos hombres vestidos de blanco le dijeron ven
y ella gritó no señor ya lo ven yo no estoy loca
estuve loca ayer pero fue por amor
y los muchachos del barrio le llamaban loca.

No vendrá, él la espera en sus nubes al sol
en ese mundo que ayer tan sólo fueron dos
en ese mundo que triunfó el amor

y los muchachos del barrio le llamaban loca

Una canción muy bonita que habla de la locura del amor y del vacío que queda cuando se pierde. Envejecer junto a la persona a la que quieres es el mayor regalo que puede dar la vida. Hay veces que solo se nos entrega a esa persona durante un pequeño instante, un momento que se convierte en el más feliz, pero vale la pena un día con ella aunque luego tengamos que soportar una vida en soledad. El amor, tantos libros y canciones sobre él y solo un pequeño grupo de afortunados tienen el privilegio de conocerlo en su máximo esplendor.

martes, 15 de febrero de 2011

Peter Pan

Hay muchas formas distintas de ser valiente. Se es valiente cuando se piensa en los otros y no en uno mismo, aunque papá jamás ha blandido una espada ni ha disparado una pistola, gracias a Dios, pero ha hecho muchos sacrificios por su familia y ha dejado a un lado muchos sueños.
- ¿Dónde los ha dejado?
- Los ha dejado en un cajón. Y a veces, por la noche, los sacamos y los admiramos. Pero cada vez resulta más difícil cerrar el cajón. Él lo hace. Y por eso es tan valiente. 



La valentía no consiste en no tener miedo, eso es estupidez. Los valientes temen y aún así arriesgan y no lo hacen por sí mismos sino por los que quieren. No piensan en lo que pueden perder sino en lo que van a ganar, en las personas a las que van a hacer felices. Ser valiente no consiste en contar historietas de fantasmas en un cementerio sino dejar de lado por un momento nuestras preferencias y pensar en los demás, poder mirar cada día nuestros sueños sin tener miedo de no poder cumplirlos.

sábado, 5 de febrero de 2011

Sin ti

¿Qué ocurre? ¿Dónde estoy? Me pregunto por qué motivo lo que por la mañana consigue ilusionarme de la manera más inquietante y explosiva, por la noche se convierte en lo más doloroso de mi vida.
Quiero saber por qué la gente sale de mi vida dejando una huella de fuego, dolorosa y desagradable. Quiero saber por qué todo el mundo pasa de largo, nadie permanece y los que lo hacen se despiden entre lágrimas.
Si existe otra vida me gustaría recordarla y saber qué hice mal para enmendarlo y evitar ser castigada por ello ahora.
No quiero una vida en la que tú no estés, aunque sea un segundo, para mí es una vida entera.