Otro año se acaba y entre villancicos toca hacer balance. Lo mejor, lo peor, las mil cosas vividas que se cuelan por las rendijas de la memoria en mi cabeza y me hacen sonreír. Un año cargado de primeras veces: primeras despedidas, primeros amores, primeras desilusiones... Un año en el que la palabra estrella ha sido el "adiós" y en el que el concepto de sorpresa inundaba cada día.
Han sido doce meses, ni uno más ni uno menos; 365 días con sus correspondientes mañanas y noches para ser feliz y para llorar, para conocer gente, para descubrir a otra, para ser débil, para ser fuerte, para reponerse, para aprender, para escuchar, para abrazar, para besar, para compartir, para pasear, para soñar, para despertar, para cambiar, en resumen, para vivir.
Siendo justos, no recordaré el 2011 como uno de los mejores años de mi vida, pero tampoco como uno de los peores. Ha tenido días buenos, estupendos, días malos, horribles y días, sin más, de esos que nunca recuerdas.
Pero las cifras terminan desapareciendo y dejan lugar a los recuerdos simplemente, recuerdos desubicados, sin fechas, unos que nos hacen sonreír y otros que vuelven a construir ese nudo en la garganta.
Y entre las 8760 horas veo a esa gente que ha vivido este año conmigo. Algunos se han ido para seguir con sus vidas por otros caminos, otros permanecen junto a mí sorprendiéndome cada día y otros, como diría mi madre: "bien, gracias". Recuerdo hoy muchos de sus consejos: "no dejes que tu felicidad dependa de alguien o algo que no seas tú mismo", "se consigue mucho más con un silencio que con una larga conversación", "si puedes soñarlo puedes hacerlo", "si la vida te da 1000 motivos para llorar, demuéstrale que te vale con uno para sonreír" y "la vida se compone de pequeños detalles, cuídalos".
Pero no todo ha sido vivir, también he sido observadora. He visto como se rompían corazones, como gente a la que quiero vagaba desorientada por las horas y como algunos tomaban las riendas de sus vidas y descubrían la felicidad.
El año se termina. Probablemente el 2011 salga por la puerta de atrás de los años pero después de él vendrán muchos más, algunos mejores y otros peores, pero, como todos hay que vivirlos. Hoy, a día 31 de diciembre de 2011 os deseo a todos FELIZ AÑO NUEVO.
[Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad...]










