Tal vez algún día nos encontremos
de nuevo, en un mundo paralelo, pero diferente. Un lugar en el que tu no
cargues tus prejuicios y en el que yo haya abandonado el recuerdo de mis cuentas
pasadas. Quizá nos miremos a los ojos y comprendamos que ese sitio no tiene
sentido si no estamos juntos, que la gravedad se basa en nuestra forma de
mirarnos y que el ciclo de la vida continua siempre y cuando nosotros
permanezcamos de la mano.
Tal vez nos sentemos a hablar, de
verdad, como nunca hicimos y tú me cuentes tus miedos y aceptes mi hombro para
consolar tus lágrimas. Puede ser que yo te cuente quién soy de verdad, sin
miedo a los juicios y te haga promesas que pueda cumplir. Es posible que, en
ese mundo, tu hayas aprendido a hablar y yo haya comprendido el valor del
silencio.
Tal vez en ese mundo la llave de
tu corazón no se ha perdido y el grifo de tus ojos puede volver a abrirse para
que las lágrimas limpien tu corazón. Ojalá en ese sitio la palabra
"rencor" solo se utilice para hablar del pasado y haya sido
sustituida por la confianza. Quizá el "nosotros" deje de ser un
concepto platónico y sea una realidad, quizá hayamos comenzado a poner los
cimientos de una amistad, quizá, quizá...
Es posible que algún día, de vuelta
a nuestra realidad, nos crucemos por la
calle y no nos reconozcamos. Puede que se hayan borrado la tristeza y el odio
pero también el cariño y el amor. Tal vez ya no pueda ni mirarte a los ojos y
decirte "te quiero" y lo que hemos vivido se haya convertido en una
sombra de lo que fue. Qué duro es el olvido...
Tal vez un día lea esto y no
recuerde por quién lo escribí. Las espinas se clavan durante un tiempo, pero
después se extraen con el instrumento adecuado y no dejan marca. Tal vez un día encuentre el mundo paralelo del
que te hablo y, tal vez, tú me des la opción de elegir lo que yo quiero esta
vez. Seguramente cometeré el mismo error.
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