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jueves, 31 de mayo de 2012

Mi musa


- ¡Oye! ¿Puedes bajar la maldita radio?

-No te pongas borde que yo no tengo la culpa de que se haya ido.

-¿No? ¿Tú crees? No esperarías que se quedase a ver la televisión contigo. Tú y tus programas absurdos en los que tiene éxito el que mejor finge cualquier sentimiento. No sé a quién puede interesarle eso. Para colmo esa maldita música, siempre sonando a todo volumen. Así no hay quien se concentre. Además, es una musa, puede ir y venir cuando quiera, puede visitar casas en las que el arte es el pilar fundamental. No tiene por qué aguantar toda tu locura.

-¿Por qué no te paras a analizarte un minuto? Te pasas las horas sentado frente a una hoja en blanco, esperando que ella vuelva, que las palabras que hay en tu cabeza vuelvan a tener sentido. Tienes miedo a ser mediocre, a enfrentarte a ti mismo y lo que no sabes es que para crear un éxito hay que fracasar mil veces antes en el intento. El arte no es un concepto, es una sucesión de "ensayo - error" que, de vez en cuando, da un acierto.

-Pero con ella todo era más fácil. Todo tenía sentido: el sol salía para volver a esconderse, el río desembocaba en el mar y las flores florecían en primavera. Nada era imposible, podía escalar una montaña si me lo proponía o aguantar horas sin respirar bajo el agua. Ahora es de noche demasiadas horas al día, los ríos no tienen final y mis pulmones no resisten tanta presión. Ahora el único concepto que tengo claro es el de abandonar.

-Desistes sin haberlo intentado. El mundo siempre ha sido aleatorio, cada día anochece a una hora, nunca las plantas florecen a gusto de todos y si no mira a los alérgicos y, las montañas se escalan con entrenamiento y el equipo adecuado. Piensa qué sientes, qué quieres y envíaselo a las teclas de tu ordenador. Escríbelo todo y si es malo, tranquilo, alguien te lo hará saber , aunque si es bueno... Si es bueno lo vamos viendo.

-Suena poco esperanzador, como si no confiases en mí. Ella siempre tendría fe en mí.

-¿Cómo voy a confiar en ti si ni tú mismo lo haces? Además, ¿la ves a ella por algún lado? Yo tampoco. Asúmelo, era tu musa pero no se pensó ni un segundo ser feliz o, ¿acaso crees que pensó en ti cuando se le presentó la oportunidad? No tienes que odiarla, a mí me bastaría con que dejases de gruñir y te pusiese manos a la obra en el trabajo. Total, si sale mal tienes el resto de tu vida para arrepentirte o, mejor aún, cambiarlo.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Se me ha metido algo en el ojo...


-¿Me quieres?

-A mi lado siempre.

-¿Renunciarías a todo por mí?

-Hasta a mi vida.

-¿Compartirías todos tus momentos conmigo?

-Solo lo mejor y lo peor de cada día, además de los momentos más insignificantes.

-¿Amigos?

-Amigos.

sábado, 26 de mayo de 2012

Fin de curso


Un año más se cierran las puertas que se abrieron en octubre. Un año diferente del anterior, el mejor en muchas cosas, sin duda, el peor en algunas otras. Un curso en el que destacan las personas que han llegado para quedarse y las que se han ido para regresar en el futuro. Cuesta arriba y bajo al sol en muchas cosas, paso a paso y con el viento en otras.

Por fin descubrir que tu tiempo sigue siendo tuyo aunque se lo entregues a los demás, que renunciar a algo no implica ser menos feliz, que si lo haces parte de ti te acompañará siempre. Cuando hago balance me doy cuenta de que el pronombre "Yo" ya no tiene sentido sin "Ellos" y que lo bueno en compañía pesa más que lo malo en soledad.

Lo que me llevo no son recuerdos, son personas que me han regalado momentos inolvidables. Gente que me ha hecho un poco menos egoísta, que me ha permitido descubrir que mis límites están mucho más lejos de donde yo creía, que me ha enseñado a valorar los pequeños momentos. Personas con las que he aprendido lo rápido que pasa el tiempo y que no se pueden dar las cosas por supuestas porque las grandes certezas son las que antes se convierten en irreales.

He visto llorar y reír a las personas que más quería, he escuchado sus confesiones e inseguridades al iniciar nuevos caminos. A veces, quería huir e irme lejos pero ser valiente es estar cuando necesitas correr, es besar cuando quieres destruir, es perdonar cuando tienes ganas de odiar. Ser valiente no quiere decir que no tienes miedos, sino que éstos no pueden destruirte.

Después de todo, no hace falta ser feliz para hacer reír a alguien, ni hace falta estar contenta para sonreír. Lo que importa es que tus amigos sean felices, aunque no puedas ser tú la que lo haga dichosos. Ya no tengo miedo a la palabra "distancia" porque es necesaria, porque cura y alivia pero no separa lo que merece la pena que esté unido.

A pesar de que el mundo pareció descontrolarse el equilibrio llegó, no a todo el mundo le gustó, pero nos puso a todos los pies en el suelo. Me pone triste pensar que algunos momentos han desaparecido y no volverán, pero estoy contenta porque ocurrieron, porque los puedo meter en mi maleta y llevarlos conmigo en este nuevo viaje. "Hasta pronto" que nunca "Adiós" ;)

miércoles, 23 de mayo de 2012

...porque


Te quiero... porque enjugas mis lágrimas y conviertes el pañuelo en un barco de papel. Una embarcación de ese material parece frágil, a punto de deshacerse entre las olas, como tú. Entonces me invitas a subir a bordo y contemplo, con asombro, como surcas los mares sin naufragar. A veces, cuando parece que vas a volcar, giras el timón y el barco se endereza, retomando el rumbo.

Me enseñas que lo importante no es la apariencia de los sueños, sino el material con el que los construyes. Ha de ser resistente porque nunca sabes cuándo va a soplar un viento capaz de derribarlos. Pero, sobre todo, tienes que saber que, a pesar de todo, son sueños y que, por mucho que desees que se hagan realidad, si no luchas por ellos, no lo conseguirás.

Me regalas un poquito de tu luz cuando mis bombillas se han fundido. A veces, es solo la suave llama de una vela, otras es un destello del mismo sol. No te importa quedarte a oscuras si con tu brillo consigues dibujar una sonrisa en un rostro en el que solo había lágrimas. Mientras la cera de tu vela se consume alumbrando a los demás, te basta con un milímetro de mecha para iluminarte a ti misma.

Eres consejera del tiempo, marcas su ritmo, a una velocidad menor de lo que lo hace el reloj y le dices a las horas que han de tener paciencia, que es necesario saber esperar. Reconstruyes mis trocitos y los pegas y si alguno no te encaja, creas la pieza perfecta para completar el rompecabezas. Nunca te rindes porque el reloj no funciona sin alguien que le dé cuerda.

¡Qué afortunado es aquel que viaja por el desierto sin agua y encuentra un oasis, el que no ve y haya unas gafas, el que en una tormenta tiene cobijo! Pero más dichoso es aquel que tiene el oasis, las gafas y el cobijo cerca, en una persona. Pues sí, a mí me tocó el premio y encontré un paraguas cuando la tormenta estaba a punto de empezar.

Te quiero... porque en días como hoy, en los que solo hay lágrimas, te construyes veinte brazos para rodearme con ellos y decirme que todo va a ir bien. Desarrollas treinta oídos para dejarme hablar hasta  quedar tranquila y abres cuarenta bocas que solo pronuncian las palabras correctas. Pero, a pesar de todo, te basta con un corazón para hacer que me sienta querida. 

Te quiero... porque una sonrisa no es el cambio justo por mil lágrimas y, aún así, tú la regalas. Te quiero por mil motivos que me hacen sonreír y todos ellos se resumen en un "Te Quiero"

miércoles, 2 de mayo de 2012

Sesenta segundos por minuto


"Algo pasará, no cabe duda" se dijo a sí misma y se sentó a esperarlo. Pensó durante horas cómo sería, imaginó los detalles, el momento adecuado, el instante concreto y, cuando anocheció se marchó cabizbaja porque nada había ocurrido. Entonces, se miró a un espejo.

Te has pasado toda tu vida preguntándote si el sol ciega, si el mar ahoga, si el fuego quema, si el amor engancha y jamás alzaste la mirada para ver el sol, ni mojaste tus pies en una playa, ni calentaste tus manos al fuego. Y, por supuesto, no tuviste valor para acercarte al amor, siempre a dos latidos de distancia.

Llegaste al desierto y te sentiste perdida, sin agua y sin fuerzas para continuar. Lo que no sabías es que en cada desierto al que llegas, cabe la posibilidad de encontrar un oasis. Naufragar significa que puedes ser salvada por los delfines y una fractura de corazón se cura con un médico especializado en quererte lo suficiente.

Los instantes concretos no existen, tú los haces adecuados con tus actos. Tienes que aprender a no esperar nada de los momentos pues ellos, cuando no están presos de expectativas, te regalarán más sonrisas. Los gestos y detalles no se fuerzan, fluyen y lo hacen cuando estabas desprevenida mirando el reloj.

A veces es mejor quedarse corto que pecar por exceso, pensar poco a darle demasiadas vueltas, tocar un corazón que abrazar cientos. La decisión correcta no siempre es la más complicada, ni la que más dolor te produce, es la que te hace sentirte tranquila de haberla tomado.

Para eliminar los "y sis" tienes que arriesgar, que si te equivocas ya habrá tiempo para enmendarlo y si aciertas tienes toda la vida para ser feliz. Aunque tu tiempo aquí esté encerrado no vas a dejar de sonreír y vivir hasta que lo liberen. La vida es eso que pasa mientras haces otros planes.

Ahora corre, vuela, salta, grita, sé feliz pero no huyas. No hay marcha atrás, el botón de retroceder ha sido desactivado de tu mando a distancia. El tiempo pasa, pero sin prisa, siempre a sesenta segundos por minuto.