¡Cuidado, un elefante está a punto de pisarte! Esquívalo y sigue andando, que aún queda mucho camino por hacer. ¡Aparta! Casi pisas esa madriguera. Tienes que prestar más atención o te vas a perder las cosas verdaderamente importantes. ¡Mira al frente! Oh vaya, te has chocado con ese árbol. Por ir pensando en tu vida te has topado con ella de bruces.
¿Ahora qué sientes? ¿Mareada? ¿Visión borrosa? Párate un segundo y aclara tu cabeza antes de continuar. ¿Ya? Hazme un favor, vuelve a ponerlo todo en su sitio: que las personas dejen de volar para volver a andar, que los peces con corbata que se desvistan y vuelvan al mar, gracias. Pon los pies en tierra antes de que pienses que estar cabeza abajo es lo normal.
¿Recuerdas por qué estamos aquí? Venga, haz un esfuerzo, tú puedes. ¿No? Yo tampoco. Bueno qué más da, la cuestión es que estamos solas, colgadas de un árbol y la sangre se nos está bajando a la cabeza. Me conformaría con que hicieras algo para sacarnos de aquí, me gusta tener la cabeza sobre los hombros y no bajo ellos.
No llores, te entiendo pero no podemos volver atrás para cambiarlo todo. Es el momento de asumirlo y buscar una solución antes de que nuestro mundo deje de girar. Sigue así, lo estás logrando, casi estamos erguidas ya, solo tienes que cortar esa última cuerda. No lo pienses, es lo mejor.
La respuesta a todas tus preguntas pasa por dejar de cuestionártelas. Vamos a seguir el viaje y ya se verá lo que pasa. No hace falta que te pongas todos esos escudos, pesan demasiado . ¿Qué es lo peor que puede pasar si te caes? Te haces una herida y punto, en unos días se curará.
Espera, repite eso que acabas de hacer, me gusta más tu cara cuando sonríes. Mira, todos te contemplan, tienes una risa preciosa. Fíjate, los peces vuelven al mar, los pájaros han dejado sus oficinas y regresan al cielo y nosotras estamos caminando de nuevo. ¿Eres feliz ahora? Lo sé, soy tu maldita conciencia.
