-->

miércoles, 23 de marzo de 2011

:'(

Queridos amigos:

He vivido muchas con vosotros, muchos momentos dulces y otros un poco más agrios. He llorado y reído a vuestro lado, he descubierto lugares de ensueño, he llegado a mis limites y me he superado. He visto cómo crecíais y dejabais vuestras limitaciones a un lado. Me enamoré de todas vuestras virtudes y les cogí cariño a los defectos. He conocido a las personas que eran importantes para vosotros y me enorgullece saber que yo formaba parte de esa lista. Pero algo tan mágico no podía durar eternamente porque perdería eso que lo hace especial.

Cantad conmigo esa canción que dice: "nadie como tú me da su protección, me ayuda a caminar, me aparta del dolor. Tienes ese don de dar tranquilidad, de saber escuchar, de envolverme en paz. Tienes la virtud de hacerme olvidar el miedo que me da mirar la oscuridad". Gritadla porque eso sois para mí, los que me protegen, me alivian el dolor, me tranquilizan, me escuchan. Sois los que hacen que no me importe avanzar hacia la oscuridad del futuro porque sé que estaréis ahí, tomando mi mano como siempre.

Creedme cuando os digo que avanzar no es lo difícil, lo complicado es cargar con el equipaje del pasado. Por eso, permitid que deje aquí el mío y que viaje, por primera vez en mi vida, con una sencilla mochila con lo indispensable. En ella guardo el amor, la amistad y un puñado de vuestras sonrisas. También guardaré uno de los momentos que pasé con cada uno de vosotros y las últimas palabras que escuché de vuestros corazones. Esto llena mucho pero apenas pesa por lo que podré cargar con ello sin problemas.

No quiero terminar diciendo que esto no es un adiós porque sí lo es. Me despido de vosotros sin saber si alguna vez volveré a encontraros, pero me voy contenta. Feliz por haberos conocido, por haber disfrutado junto a vosotros y por saber lo que es la vida rodeada de gente que te quiere. Puede que un día lejano nos veamos en otro camino y recordemos todos los momentos que pasamos o puede que eso no ocurra jamás. Por eso os doy las gracias, ahora, sinceramente, para siempre. Gracias.

lunes, 7 de marzo de 2011

La historia del tiempo

-Papá, ¿por qué los animalitos se mueren y las plantas se ponen malitas? ¿Por qué el abuelo ya no está?
-Hijo esa es una historia muy larga, es la historia del tiempo.
-Cuéntamela, papi, por favor.
-Está bien. Pero me tienes que prometer que no vas a llorar.
-Te lo prometo, yo soy un hombre y los hombres no lloran.
-Pues verás, antes el mundo no se movía, todo esta quieto, dormido, no existía el tiempo. Los animales y las plantas reían y eran felices y nunca jamás morían. Las personas también se divertían mucho, se pasaban el día riendo y hablando de cosas sin importancia, nadie lloraba, todos eran siempre jóvenes. Pero un día un niñito de tu edad se puso muy triste.
-¿Por qué papá, no tenía amigos?
-Sí tenía muchos amigos que le querían mucho y que le hicieron muchos regalos para ponerle contento.
-Entonces papá, ¿qué le pasaba?
-Pues como el tiempo no existía, él era muy muy muy mayor. Llevaba viviendo mucho tiempo siendo un niño y estaba cansado. Quería dormirse para siempre un día.
-Sigue contando.
-Un día estaba tan triste que se fue a dar un paseo por el bosque. Las plantas y los animales le miraban y no entendían por qué aquel niño estaba triste, pero no decían nada por miedo a que les contagiase aquellas cosas que brotaban de sus ojos y ellos no habían visto nunca.
-¿Qué eran esas cosas?
-Lágrimas, cielo.
-Ah ya lo entiendo.
-El niño se sentó en una piedra y continuó llorando. De repente apareció allí un hombre que parecía muy mayor. Tenía una larga barba blanca y en su cabeza no quedaba un solo pelo, unas arrugas recorrían su cara y un bastón acompañaba sus pasos. El niño no sabía que criatura era aquella porque en su mundo todos eran jóvenes y tenían pelo. El anciano le pregunto que por qué estaba triste y el niño le explicó su cansancio. El hombre le explicó que en el lugar de donde él venía había una cosa que se llamaba tiempo y que hacía que nadie viviese para siempre, así no se podían cansar, pero todos sin excepción acababan muriéndose. El niño le dijo que él quería tener una vida tiempo y el hombre le concedió el deseo.
-Pero papá si tenía tiempo se moría y si se muere deja atrás a todas las personas a las que quiere.
-Sí hijo sí, pero déjame terminar la historia. El niño volvió a su casa muy contento porque sabía que ya no se iba a cansar más. Vivió muchas cosas en su vida y se enamoró. Pero el tiempo le acompañaba envejeciéndole, pero haciéndole mucho más sabio. Todo el mundo quería su consejo y su amada le acompañaba en cada viaje que hacía. Un día, cuando ya sabía que el final estaba cerca le contó a su joven mujer la historia del anciano encontrado y del tiempo. La mujer, triste, salió a buscar al hombre de la historia y lo halló en el camino. El viejo que ya sabía lo que la dama quería le concedió también el estar sometida al tiempo y ella regreso a casa llena de arrugas y esperando también su hora. Marido y mujer murieron días después en su casa, con una sonrisa, cogidos de la mano.
-Qué historia tan triste papá.
-Espera, aún no ha terminado. La gente, que nunca había visto morir a nadie, se puso muy triste porque ya no tendrían los consejos del sabio y según pasaba el tiempo se aburrían de la eternidad en la que vivían. De nuevo apareció el anciano del camino y les contó la historia del tiempo. En ese momento, ellos lo entendieron todo, merecía vivir una vida corta pero llena de momentos inolvidables en la que el tiempo pasa mientras adquieres sabiduría. Después de un tiempo pensándolo, todos decidieron pedirle al anciano que instaurase el tiempo en su mundo. Desde ese momento, en el mundo había niños, padres, madres, abuelos, bebés... La gente moría mientras que otros nacía y a pesar de ello, la gente era feliz.
-No lo entiendo papá, ¿cómo podían ser felices si se morían?
-Porque habían vivido. Cuno el abuelo se murió había vivido antes una larga vida: había tenido hijos y un nieto muy guapo. Había viajado mucho y conocido a mucha gente. Sabía muchas cosas y ya estaba muy cansado.
-¿Igual que yo después de un partido de fútbol?
-Igual hijo.
-Ya lo entiendo papá, el tiempo es como cuando yo me voy a la cama por las noches. Sirve para descansar después de un día muy duro.
-Sí, pero también sirve para aprovechar ese día al máximo sabiendo que la noche va a llegar.
-Me ha gustado mucho el cuento papá. Ahora no me dará tanta pena que pase el tiempo.
-Buenas noches hijo.
-Buenas noches papi.

miércoles, 2 de marzo de 2011

En pocas palabras

Vuelve y cuéntame en pocas palabras lo que has vivido sin mí. No te pares demasiado en los detalles, no me interesa saber las mujeres con las que has estado ni los coches que has comprado. Me basta con un resumen rápido que, a ser posible, alivie el dolor de todos estos años sin ti. Dime que no has podido ser del todo feliz, que sentías que te faltaba algo. Háblame de cómo has fracasado intentando encontrar el amor porque ninguna era digna de ocupar tu corazón.

Utiliza pocas palabras para referirte al tiempo que estuvimos separados. Ten cuidado y elígelas bien, recuerda que mi frágil corazón está todavía en tus manos y puedes romperlo. Quiero oír en qué lugares estuviste y lo que te llevo allí para poder encontrar un buen motivo que justifique nuestra separación. Déjame entender tus motivos para marcharte justo en el mejor momento, sin decir adiós. Cuéntame tus razones para volver y poner mi mundo patas arriba de nuevo.

En pocas palabras te diré que creí que eras la solución a todos mis problemas. Pensé que si tú hubieras estado yo hubiera sido feliz. Te idealicé, me engañé, sin entender que tú eras el causante de toda mi infelicidad y no la cura. Pasee de la mano de la locura el tiempo suficiente para darme cuenta de que tú me habías llevado allí. Viví en un pozo de sensaciones, alimentando a las desagradables porque me hacían compadecerme de mí misma.

Me puse en contacto con ella muchas veces, lloramos y reímos juntas, pero ella no aguantó,se fue. Y una vez más me quede sola en aquel lugar esperándote, imaginando futuros imposibles y recordando pasados inciertos. La primavera sucedió al invierno, y a éste el verano, y el otoño y de nuevo el invierno. Necesitaste más de cincuenta años para volver. Pero te avisé, ella ya no estaba, no lo había soportado, mi alma se había ido hacía mucho tiempo. Allí solo quedaba mi cuerpo, vacío, arrugado, autómata, sentado  con una vieja carta en el regazo, esperando que el tiempo se lo llevase de una vez por todas.

En pocas palabras cuéntame lo que sentiste al verme después de tantos años. Quiero saber por qué lloraste, qué esperabas encontrar, qué fue lo que tanto te decepcionó. No querías sentirte culpable de mi estado, preferías que en tu ausencia hubiera sido feliz para así poderte sentir bien contigo mismo. Da igual, no me importa, ya es tarde para ambos.

En pocas palabras me despido de ti, te esperaba solo para poder hacerlo. Me bastan tres términos para cerrar por fin mi vida vacía, para despedirme de la joven ilusa que fui un día, para no volver, para decirte todo lo que pasé sin ti. Allá van, espero que las entiendas en toda su plenitud: TE QUIERO, ADIÓS.

martes, 1 de marzo de 2011

Queda Prohibido

QUEDA PROHIBIDO
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

Una noche, en un apartamento nos reunimos por última vez las diez y leímos esto. En nuestras cabezas montones de ilusiones para el nuevo año, para ese futuro que nos esperaba separadas. Soñábamos con estar unas cercas de las otras, con alargar la mano y encontrar a esa amiga que había estado siempre allí. Nueve meses después descubro que nada fue así. No volvimos a estar en el mismo lugar todas juntas como esa noche, no volvimos a compartir risas y piques y lo más importante incumplimos una por una las cosas que nos prometimos:


Lloramos sin aprender,
nos levantamos un día sin saber que hacer,
olvidamos por miedo a los recuerdos.
Lloramos y nos enfadamos cuando hubo problemas,
no luchamos por lo que queríamos,
lo abandonamos todo por miedo,
y muchos de nuestros sueños se evaporaron.
Se nos olvidó demostrar nuestro amor,
y los que nos querían pagaron nuestro mal humor y las dudas.
Dejamos a nuestros amigos de lado,
nos olvidamos de lo que vivimos juntos,
no les llamamos salvo cuando los necesitábamos.
Fingimos ante la nueva gente que conocimos,
al fin y al cabo no nos importaban,
hicimos bromas solo para ser recordados,
nos olvidamos de todos los que nos quisieron.
Dejamos que el resto solucionara nuestros problemas,
nos escondimos de la vida y lo que nos esperaba
y pasábamos los días como si fueran uno más de una larga lista.
Nos echábamos de menos
y lo negábamos, por orgullo,
no queriendo saber qué caminos habían tomado las vidas de los otros,
olvidamos el pasado y lo pagamos con el presente.
No intentamos comprender a nadie,
pensamos que sus vidas eran más importantes que las nuestras,
que sus caminos llevarían al éxito y los nuestros al fracaso.
Nos estancamos sin escribir nuestra historia,
sin escuchar, ni dedicarle un instante a la gente que nos necesita,
no comprendimos que mañana podían no estar.
No buscamos nuestra felicidad,
vivíamos con una actitud negativa,
sin pararnos a pensar en qué podemos mejorar.
Vivimos pensando que somos prescindibles y que nada cambiaría si no estuviésemos.