No te olvides de esos secretos en
forma de notita, ni de los abrazos que lo sanaban todo. Recuerda esas risas por
teléfono y los silencios que decían más que las palabras. Las cenas cuando todo
el universo se desmoronaba a nuestro alrededor y las confesiones escondidas
entre aquellos árboles. No te olvides, por favor, de los años.
Acuérdate de las veces que nos
cruzamos en aquel lugar sin decirnos nada y cómo, de pronto, surgieron mil
conversaciones bajo una manta. Ten presentes los recuerdos, esos que yo me
llevo encerrados no solo en mi cabeza, sino también entre esas páginas. Recuerda
las rabietas que juntas superamos. No te olvides de la fuerza de voluntad.
Guarda en tu corazón las lágrimas,
las de felicidad y las de tristeza, y continúa aprendiendo con ellas. Conserva
las palabras que flotaban sobre tu cabeza de madrugada, cuando solo tenías
ganas de dormir. Recuerda la confianza que pusiste en mí cuando ni siquiera yo
la tenía, las cartas, los regalos por sorpresa. No te olvides de que el norte
no se mueve de su sitio.
Protege en tu memoria los viajes
en tren, las confesiones entre botellines, las risas al descubrir nuevos
horizontes. Recuerda los paseos por Madrid, el Palacio, el arpa... Retén en tu
corazón las charlas, las fiestas... Todo tenía banda sonora de reggaetón, en el
coche, las tres comiéndonos el mundo. No te olvides de que hay un lugar en el
que cada uno encaja perfectamente.
Recuerda que, a veces, es mejor
escuchar que hablar, ser aconsejada que aconsejar, parar que continuar. Mantén
a salvo esas ocasiones en las que aprendimos que un grito lo sanaba todo, que
no has de llorar por quién no se merece tus lágrimas, que hay personas que
esconden en su interior cosas más valiosas de las que muestran. No te olvides
de que todos somos necesarios.
Acordaos de que la victoria es
del que lo intenta, que tras la carrera el atleta sigue corriendo. Recordad que
el tiempo no se detiene pero, que ni las agujas del reloj son capaces de borrar
la memoria. Conservadlo todo bien guardado y, mientras, yo me llevaré conmigo
un pedacito de cada uno de vosotros para teneros siempre en mi corazón. No os vayáis, vivid, sed felices pero esperadme a la vuelta.
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