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jueves, 6 de octubre de 2011

Nadie quiere morir...

Steve Jobs descubrió hace algún tiempo una realidad que hoy ha confirmado: nadie quiere morir. Esta afirmación que el propio Jobs realizó en una conferencia en Stanford me ha hecho reflexionar durante el día de hoy.

¿Qué implica morirse? Parecerá una tontería, algo sencillo, pero morir significa dejar de vivir: no volver a abrazar a alguien a quien queremos, no derramar una lágrima de dolor, no sonreír de alegría al rencontrarse con alguien... Pero no solo eso, morir significa despedirse de las pequeñas cosas de la vida: de los agujeros que rompen tus calcetines, del olor a tostadas, de los semáforos que parpadean.

Quizá solo las personas que han estado frente a esta experiencia son capaces de apreciar lo que significa seguir respirando. Mientras, nosotros seguimos obviando el cariño a los demás, continuamos guardando nuestras sonrisas para una ocasión especial sin pensar que esa ocasión puede ser el simple hecho de seguir viviendo.

Es aquí donde aparece el hecho curioso: nadie quiere morirse, pero la vida nos aburre. No vivimos como si fuera el último día porque sabemos que va a haber mañana y que tras ese mañana viene otro y otro y así sucesivamente. Frente a nosotros aparece un camino largo del cual no vemos el final hasta que nos topamos directamente con él.

Y es que, por suerte o por desgracia, la verdad es que el camino se acaba para todos. Da igual nuestra posición social, el dinero que acumulemos, la fama que poseamos o la belleza que nos caracterice, la muerte es el final que compartimos.

Hoy, quizá sea uno de esos días en que se nos alecciona de una forma diferente, de una forma ejemplarizante. Ha muerto Steve Jobs, un visionario, una persona que nos ha facilitado la vida, que podía comprar cualquier cosa con su dinero y que, a pesar de todo, se ha ido para siempre sin poder llevarse nada con él.

Pues bien, como dijo Jobs: "nadie quiere morir pero es el destino que todos compartimos". Todos tenemos miedo o reparo al pensar que pueda llegar pero, como le paso a él, solo nos damos cuenta de lo importante de la vida cuando no nos queda casi tiempo de disfrutarla. Así se despide, dándonos uno de los consejos más válidos que nos podrían dar: "recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder".

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