Alguien dijo alguna vez que en el momento en que te paras a pensar si quieres a alguien, ya has dejado de quererle para siempre. [Carlos Ruiz Zafón. La Sombra del Viento]
Las dudas y el amor son incompatibles. La desconfianza se convierte en la criptonita de una relación que la debilita hasta consumirla y reducirla únicamente a cenizas. Es como intentar construir un edificio de cien plantas sin cimientos, como basar una amistad en mentiras, como intentar cruzar el océano con un barco de papel.
Y poco a poco el tiempo erosionará la relación hasta llegar al punto en el que te cuestionas si de verdad le quieres, si está hecho para ti, y comienzas a recrear otras posibilidades sin él. Imaginas cómo sería tu vida sin su presencia y no te desagrada lo que ves. En ese momento puedes acabar la historia con un "THE END" a lo Hollywood y otear nuevos horizontes en busca de esa persona que sea para ti y tú para él.
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