¿Qué pasaría si de repente mañana
nos despertásemos y descubriésemos que no recordamos nada de nuestra vida? Una
mente que no es capaz asociar las caras con las personas conocidas, con la
familia, con los amigos. No poder recordar los lazos que te unieron a éste o a
aquél, ni saber el por qué de ese corte de pelo.
¿Qué ocurriría si al mirarte al
espejo no reconocieras nada de lo qué ves? Cada movimiento sería el primero,
todos tus pasos te descubrirían un mundo que se ha vuelto desconocido. Volver a
vivir primeros besos, poder experimentar de nuevo todas las sensaciones que
sentiste al conocer a esa gente a la que ahora no recuerdas, eliminar los
prejuicios sobre ellos.
Podrías intentar recordar quién
eres en vano y por ello deberías centrarte en averiguar quién quieres ser a
partir de ahora. Tendrías la oportunidad de volver a elegir tus metas, definir tus
virtudes y defectos otra vez, orientar tus pasos en un nuevo camino, eliminar
las expectativas que te ahogaron. Al fin y al cabo, eres un nuevo tú, sin memoria.
¿Qué pasaría si se borrase el
recuerdo de tus errores? Te volverías a equivocar mil veces pero podrías
aprender, otra vez, de ellos. Descubrirías de nuevo tus limitaciones y te
sorprenderías al averiguar lo que eres capaz de hacer. Podrías realizar cosas a
las que renunciaste porque no iban contigo; porque ahora, ¿qué va contigo?
¿Qué cambiaría si te diesen de
nuevo la capacidad de elegir, sin recordar qué decidiste la otra vez, sin
contarte si fallaste o acertaste? Escogerías de nuevo, solo valorando lo que
consideras mejor y lo que quieres ahora, en este momento. Dejarías, por fin, de
preguntarte por qué terminaste en tal o cuál sitio porque lo único que puedes
saber es el hecho: estás aquí. A eso se le llama presente.
Lo curioso es que si perdieses la
memoria te volverías a confeccionar a ti mismo, igual que lo hiciste ayer. Serían
las nuevas cosas vividas las que determinarían tu carácter, tus manías, tu
forma de hablar. Pero tranquilo, probablemente se te seguirían dando mal las
matemáticas y serías un desastre jugando al fútbol.
Las segundas oportunidades se
presentan sin necesidad de olvidar, ni te tachar con típex todo lo anterior.
Eres tú y estás aquí porque lo has querido así y, si mañana lo decidieses,
podrías ser otro tú y estar en otro aquí, pero sin dejar atrás el bagaje de tu
vida. La pregunta cambiaría y se convertiría en: ¿qué harías si mañana
recuerdas toda tu vida y no te gusta hacía dónde va?
No hay comentarios:
Publicar un comentario