No sé muy bien que pretendo decir así que empezaré por cerrar los ojos y pensar en todo aquello que me inspiras:
Silencio... porque cuando el único ruido que existe es el latido de mi corazón solo pienso en ti, en compartir el silencio contigo. Cuando estoy a tu lado las palabras pierden su valor y es la ausencia de ellas lo realmente válido. Las miradas, los gestos, el roce de tu mano se convierte en la única manera de comunicación necesaria.
Confianza... porque sé que si me caigo apareces y me ayudas a levantar, porque eres la mano que me salva de ahogarme, porque alguien te puso en mi vida para llevarme a la luz a través de la oscuridad. Si tú estás no tengo miedo a caminar, porque cualquier viaje en el que estés cerca me hará feliz.
Nieve... porque la gente espera la nieve como yo espero a alguien como tú y no hay vida sin el invierno más gélido como yo no vivo si no estás. Porque espero que llegues y cubras todo lo que tanto me hace llorar y me envuelvas en un abrazo. Solo en ese momento podremos esperar juntos a que llegue la primavera.
Música... porque me ayudas a dormir y me haces despertar. Me acompañas durante todo el día, aún sin proponértelo. Eres la melodía que me hace llorar y la que me motiva en los mejores días. Eres la banda sonora de una película de la que falta por decidir el género.
Orgullo... porque me haces tirarlo por tierra cada día y reconocer que me equivoco, que no soy perfecta, que soy una persona real. Cuando estoy contigo yo no soy lo principal, necesito verte sonreír y daría lo que fuera porque fueras feliz, con quien tengas que serlo.
Ojos... a los que no puedo mentir porque saben cómo descubrir lo que intento ocultar. Miradas que saben más de lo que dicen, que consiguen que cuente lo que me preocupa, lo que me hace estar triste o feliz. Ojos a los que me da miedo mirar por pánico a que me lean.
Cine... por las películas que me creo en la cabeza, por los miles de finales que imagino, por todas las historias que espero que ocurran. Porque, como cuando empieza la película, espero en silencio a que se desarrolle la trama. Unas veces el final me gusta más y otras no es lo que yo imaginaba pero tengo que aceptarlo.
Mentiras que no revelan qué pienso de verdad, abrazos que deseo cada día, sonrisas que recuerdo en cada instante, contradicción, la de la música y el silencio, lágrimas que ruedan por mi cara cuando soy feliz o estoy triste. Cada paso que doy me recuerda lo que eres y lo que quiero que seas y, a la vez, cada momento contigo me hace darme cuenta de lo feliz que me hace estar a tu lado y lo desdichada que me harás cuando te vayas.
Así, entre silencios y música, entre la nieve y el orgullo me pierdo en el recuerdo de tus ojos y juego a imaginar el tema de esta película que, por lo que parece, se va a convertir en una de esas cursis historias de amistad. Pero, al fin y al cabo, el final no depende solo de mí.
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