Vuelve a salir el sol y eso que ayer me dijo que no lo volvería a hacer. Pues nada, habrá que empezar un nuevo día. Unas tostadas de arcilla y un café a la sal de esos que ayudan a despertarte. Tengo la sensación de que hoy no va a ser un día más, mil cosas que hacer y muy poco tiempo, la prioridad: ser feliz.
Subiré a la luna y volveré a bajarla como ya hice antes, pero esta vez lo haré por mí, porque me gusta como queda la luna en mi cama. Iré al fin del mundo y traeré una criatura sin descubrir para poder admirarla cinco segundos. Contaré todas las estrellas del cielo solo para olvidarlas al día siguiente, soplaré las velas de una tarta y pediré un deseo aunque no sea mi cumpleaños. Me reiré en una película de terror y lloraré con la mejor comedia.
Me miraré en el espejo, no para darme la aprobación sobre si puedo o no salir a la calle, sino para reírme de lo mal que conjunto la ropa. Miraré el horizonte en una playa, intentando ver un pececillo saltar, me enfrentaré a la lluvia con un paraguas de lunares cerrado. Haré cola hacia ningún lugar para conocer a la gente que allí espera.
Reconciliaré a mis calcetines, los rosas y los rojos se volverán a hablar, por fin, no aguantaba más ese silencio incómodo. Me compraré un sombrero de paja, nunca se sabe cuántos días más va a salir ese sol traicionero. Intentaré tocarme otra vez la nariz con la lengua y, de nuevo, fracasaré. Caminaré hacia atrás para que el viento me empuje cuesta arriba; no, no tiene sentido, pero he dicho que lo voy a hacer y lo haré.
Saltaré a la comba durante horas pero sin entrar, todavía me da miedo. Me vendaré los ojos y avanzaré a ciegas para intentar descubrir el universo que se esconde bajo el roce de mis dedos. Me tumbaré en una hamaca colgada entre dos árboles y me meceré hasta que la cabeza me dé vueltas. Sonreiré con cada paso que dé.
La vida no está hecha para ser medida, las calorías no se cuentan, ¿valorar del uno al diez? Pues menos dos millones quinientos mil trescientos dieciséis, si nos ponemos. Qué más da cómo y cuánto de feliz eres, lo importante es que sonríes y que tienes un motivo para hacerlo. ¿El resultado final? Empate y tiro porque me toca que para eso tengo yo los dados.
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