-->

jueves, 30 de septiembre de 2010

La desilusión

No logro entender cómo hemos llegado hasta aquí. Hace unos meses éramos felices, ¿recuerdas? Todavía veo la frase "love is in the air" dibujada en mi mesa y mi sonrisa más enamorada mirándola, esperando el momento en el que tocase aquella campana y poder volver a tus brazos.
Cada noche miraba mi móvil esperando el mensaje de buenas noches o la perdida con la que me demostrabas que te acordabas de mí. Casi no podía concentrarme y algo en mi garganta no me dejaba respirar de la felicidad. Ya no había tiempo de canciones tristes y poesías amargas, era el momento de ser feliz.
Recuerdo las conversaciones a escondidas en las que nos contábamos todo cuando estábamos lejos. Nunca podré olvidar cuando jugábamos en la calle a no besarnos y perdíamos los dos, cada vez que al darnos la mano, mis dedos no conseguían entrelazarse con los tuyos. En esos días los dos llegábamos siempre tarde a casa, que nos sentíamos tan cómodos juntos que el tiempo pasaba más rápido que para el resto.
No cambiaría aquellos días por nada del mundo. Me quedaría incluso con los momentos menos felices, con la angustia que sentía cada que pensaba que se podía acabar y con las noches sin dormir pensando que estabas lejos. Te ofrecí mi ajado corazón para que lo cuidaras y yo creí tener el tuyo, te regalé mi tiempo para que lo usases como te pareciese oportuno e, incluso,  hubiera vendido mi alma por ti.
Tengo presente el día que me susurraste al oído que me querías, que era lo más importante para ti y me prometiste que jamás me harías daño. Pero una vez más, como tantas otras rompiste tu promesa y me has roto el corazón.
No siento este dolor porque sigo enamorada de ti, porque los dos supimos el momento exacto en el que terminó. No me duele el alma porque te hayas ido sin mí a ser feliz, ni porque conozcas a nuevas chicas y las incluyas en tu vida. Me siento así porque me has olvidado, no como tu rollo o tu novia, pero si como amiga. No recuerdas que  antes de que tuviéramos algo especial éramos amigos, de esos que se contaban cosas y se reían juntos, de esos que cuando uno estaba triste el otro le abrazaba y le prestaba su hombro para llorar.
Pero tú has decidido dejar eso atrás junto con el resto de tu pasado y seguir hacia delante y no sabes que un hombre sin pasado es un hombre sin presente. Lo único que lamento es que tu memoria se haya borrado tan rápido y no recuerdes el tiempo que te he regalado, lo que he llorado porque tú estabas mal, las noches que he pasado sin dormir y, en definitiva, todo lo que te he dado sin esperar nada a cambio. Me bastaba con que fueras feliz y si era junto a mí mejor. No espero tu reconocimiento ni tu beneplácito y nunca lo esperé, pero tampoco esperaba que fuera ese juguete viejo que te sirvió durante unos meses y que ahora adorna un basurero  municipal.
Intento no disgustarme, convencerme de que no mereces la pena pero es que la desilusión es tan grande que lo único que logro es que el tamaño del nudo en la garganta se multiplique. Hemos pasado tantas cosas juntos, tantas risas y lágrimas. Hemos estado siempre el uno con el otro cuando lo necesitábamos y ahora todo ha desaparecido.

Sólo me queda dejar de lamentarme por lo que ahora es y sonreír por lo que fue. Intentaré recordar sólo lo bueno y lo malo permanecerá como meras anécdotas de un pasado contigo. Quiero que sepas que fuiste muy especial y que mi tiempo contigo fue mejor de lo que podía esperar pero ahora tú has decidido que nuestros caminos continúen separados y creo que por una vez voy a hacerte caso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario