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martes, 1 de abril de 2014

Historia de una pesadilla

Ella despertó cuando él ya se había ido. Su colonia aún flotaba en el aire, dulce y excesiva, como todo en él. Durante mucho tiempo rezó para que se quedara a su lado, le necesitaba. Luchó por detener el tiempo en su sonrisa, pero ya casi no recordaba qué era eso, ni siquiera sabía si alguna vez había existido.

Tenía miedo. Cada día era una nueva batalla por no olvidar, por aferrarse a una felicidad que era efímera e intangible, como la humedad que lo cubre todo bajo la niebla. No quería decepcionar a nadie o, al menos, no podía permitirse hacerlo tanto como ya se había defraudado a sí misma.

No recordaba quién era. Se había vestido con ropa que no le pertenecía, había reído con bromas que no le hacían gracia, había caminado de la mano con alguien a quien no quería. Pero, sobre todo, había besado unos labios a los que no amaba. La mentira, que comenzó siendo una canica, era ahora una esfera opaca y pesada que amenazaba con caerse sobre todo lo que había logrado construir.

Y aquella noche todo había cambiado, en un segundo, como en las grandes historias. Reunió el valor necesario y gritó todo lo que había callado, lo que él no quería oír. Antes de terminar supo que se había acabado y sintió el alivio del que ha hecho lo que debía. Cuando el silenció volvió a inundar la sala, ella no se movió, ni bajo la mirada como había hecho en el pasado.

Una única lágrima corría por su mejilla, huyendo del vacío de sus ojos. Sus brazos caían firmes a ambos lados de su cuerpo. Entonces, él comprendió sin más preguntas que ninguna palabra podría llenar aquel hueco nunca más y se giró, dándole la espalda una vez más.

Ella despertó cuando él ya se había ido. Y, cuando se dio cuenta de ese pequeño detalle, comenzó a reír. Las carcajadas salían de su garganta y chocaban con las paredes, ahora desnudas, resonando en el vacío de la sala. Quizá muchos pensaran que estaba loca, pero ahora era feliz.


[Porque cuentan las historias que si cuentas tus sueños, éstos nunca se harán realidad. Espero que pase lo mismo con las pesadillas. Aquí la mía]

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